Inicio > Cantos, Jueves Santo > Mirad que estupendo – Salmo 133 (132)

Mirad que estupendo – Salmo 133 (132)

¡MIRAD QUÉ ESTUPENDO,
GUSTAD QUÉ ALEGRÍA,
EL AMOR ENTRE LOS HERMANOS!

Es ungüento perfumado que desciende,
que desciende, por la barba de Aarón.
ES UNGÜENTO PERFUMADO QUE DESCIENDE,
HASTA EL BORDE DEL MANTO.

Es como rocío del Hermón,
que desciende sobre el monte Sión.
ES ROCÍO DEL HERMÓN QUE DESCIENDE
SOBRE EL MONTE SIÓN.

Porque allí el Señor nos ha dado,
nos ha dado su bendición.
PORQUE ALLÍ EL SEÑOR NOS HA DADO
NOS HA DADO SU AMOR.

Porque allí el Señor nos ha dado,
la vida eternamente.
PORQUE ALLÍ EL SEÑOR NOS HA DADO
LA VIDA PARA SIEMPRE.

Este delicado poema es un elogio de la convivencia fraternal, tanto en la intimidad de la familia como en la comunidad nacional y religiosa.

Las grandes fiestas anuales -cuando toda la comunidad de Israel se congregaba en el monte Sión-  eran la ocasión más propicia para intensificar los vínculos fraternales entre los miembros del Pueblo de Dios.

De allí la inserción de este Salmo en el grupo de los “Cantos de peregrinación”.

El salterio nos ofrece este himno litúrgico que canta la hermandad del pueblo elegido. Hermandad que brota como don de Dios por el hecho de profesar la misma fe, cuyo fundamento está basado en un acontecimiento salvífico: son testigos de las maravillas que Dios ha realizado en su favor.

El autor extiende la unción que Dios ha prodigado sobre los sacerdotes de Israel, cuyo prototipo es Aarón, a todo el pueblo fiel. Resalta así que Israel, todo él, es el ungido de Yavé. Tal unción lleva consigo la cercanía, protección e intimidad con Dios: «Ved qué bueno, qué agradable, que vivan los hermanos unidos. Es como un fino ungüento sobre la cabeza, que baja por la barba, por la barba de Aarón… por el cuello de sus vestiduras». Es precisamente la vivencia de su proximidad con Dios la que forja la hermandad de los que suben al Templo para rendirle su culto de adoración.

El himno, como todos los salmos, sobrepasa lo que podríamos llamar la experiencia salvífica del pueblo elegido, abriendo las puertas que nos adentran en los tiempos mesiánicos, en los que la fraternidad que nace del cono-cimiento y adhesión al Salvador, abarca a los hombres de todos los pueblos.

Así lo anuncia Jesucristo. Él es el pastor prometido por Yavé a su pueblo, repetidamente anunciado por los profetas

Antonio García Polo

Anuncios
Categorías:Cantos, Jueves Santo
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: