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Luz del mundo – Entrevista a Benedicto XVI (1/3)

Resumo algunos párrafos del libro que el periodista Peter Seewald ha escrito, recogiendo una entrevista realizada a Benedicto XVI.

Comienzo haciendo notar que ya anticipaba que no sería aceptado fácilmente

Nos viene a la memoria su homilía del 24 de abril de 2005, con ocasión del inicio de su pontificado, en la que dijo: «Rogad por mí, para que, por miedo, no huya ante los lobos». ¿Vislumbraba usted que este pontificado le tendría preparados también tramos muy difíciles del camino?

Ya lo daba por supuesto. Pero ante todo habría que ser muy reservado en asignar a un papa que aún está vivo un puesto determinado, sea o no de importancia. Sólo con posterioridad se ve qué rango adquiere algo o alguien en el conjunto de la historia. Pero el hecho de que no podía quedar todo siempre en un feliz consenso era algo manifiesto frente a la constelación de nuestro mundo, con todas las grandes fuerzas destructivas que hay, con los opuestos que viven en ella, con las amenazas y los extravíos. Si sólo hubiese habido aceptación, debería haberme preguntado con seriedad si realmente estaba anunciando el evangelio en su integridad.

Con respecto a la ecología, ¿cuál es la ecología que hay que priorizar?

El filósofo Peter Sloterdijk dijo acerca de la gestión global del planeta: «Los hombres son ateos respecto del futuro. No creen en lo que saben incluso cuando se les demuestra de forma concluyente lo que tiene que ocurrir».

(…) Hemos reconocido el problema de la destrucción del medio ambiente. Pero el hecho de que para salvar la ecología es preciso, como condición, salvar nuestra capa espiritual de y, en especial, salvar nuestras selvas húmedas espirituales, es algo que parece penetrar sólo muy lentamente en nuestra conciencia. ¿No deberíamos habernos preguntado hace mucho tiempo qué pasa con la polución del pensamiento, con la contaminación de nuestras almas? Muchas de las cosas que admitimos en esta cultura de los medios y del comercio corresponden en el fondo a una carga tóxica que, casi forzosamente, tiene que llevar a una contaminación espiritual.

El hecho de que hay una contaminación del pensamiento que nos conduce ya anticipadamente a perspectivas erróneas no puede ignorarse. Liberarnos nuevamente de ello por medio de una verdadera conversión -por utilizar esa palabra fundamental de la fe cristiana- es uno de los desafíos cuya evidencia se ha hecho ya visible a nivel general. En nuestro mundo, tan científico y moderno en su orientación, conceptos semejantes no tenían ya significación alguna, Una conversión en el sentido de la fe en una voluntad de Dios que nos indica un camino se consideraba pasada de moda y superada. Creo que, sin embargo, lentamente se va advirtiendo que algo hay de cierto cuando decimos que debemos reflexionar para adoptar una actitud nueva.

Se ve que el hombre aspira a una alegría infinita, quisiera placer hasta el extremo, quisiera lo infinito. Pero donde no hay Dios, no se le concederá, no puede darse. Entonces, el hombre tiene que crear por sí mismo lo falso, el falso infinito.

Para los que vivimos estresados, nos resultará interesante saber cómo afronta el Papa las obligaciones diarias:

Ver lo increíble hecho realidad fue realmente un shock. Yo estaba convencido de que había otros mejores y más jóvenes. Por qué me hacía esto el Señor, tenía que dejarlo en sus manos. Yo intenté mantener la serenidad, confiando plenamente en que, ahora, Él me iba a conducir. Tendría que familiarizarme lentamente con lo que puedo hacer, y me limitaría siempre al siguiente paso.

Justamente considero muy importante para mi vida entera esa frase del Señor: no os preocupéis por el mañana, cada día tiene su propio afán. El afán de un día es suficiente para el hombre; más no puede soportar. Por eso procuro concentrarme en solventar el afán del día de hoy y dejar lo otro al día de mañana.

A veces dan ganas de hacer muchas cosas, ¿no? La verdad ha sido anticipada hace siglos porun santo.

San Bernardo de Claraval escribió en el siglo XII, a instancias del papa Eugenio III, un examen de conciencia titulado De consideratione ad Eugenium Papam (Sobre la consideración, al papa Eugenio), Bernardo tenia una íntima aversión a la Curia romana y recomendó al papa sobre todo la vigilancia. Según Bernardo, en el trajín de los quehaceres el papa tiene que mantener la distancia, conservar la visión de conjunto y seguir siendo capaz de tomar decisiones frente a los abusos que rodean de manera especial a un papa, Bernardo manifiesta como su principal temor, sobre todo, «que, rodeado de ocupaciones, cuyo número no deja de crecer y cuyo fin no ves, endurezcas tu rostro”.

¿Puede comprender usted ahora estas «consideraciones» por experiencia propia?

Naturalmente, el De consideratione de san Bernardo es una lectura obligada para todo papa, La obra contiene grandes cosas, por ejemplo: “Recuerda que no eres el sucesor del emperador Constantino, sino el sucesor de un pescador”.

El tono fundamental es el que usted ha insinuado: ¡no perderse en el activismo! Habría tanto que hacer, que se podría trabajar sin interrupción, Y justamente eso es Erróneo. No perderse en el activismo significa mantener la consideratio, la circunspección, la penetración clarividente, la visión, el tiempo de la ponderación interior, del ver y tratar con las cosas, con Dios y sobre Dios. En sí, no pensar que hay que trabajar sin interrupción es importante para todo el mundo, por ejemplo, para todo aquel que gestione una empresa, y tanto más para un papa, tiene que dejar muchas cosas en manos de otros para conservar la visión interior de conjunto, el recogimiento, del cual puede provenir entonces la visión de lo esencial.

Y Juan Pablo II, ¿cómo se vivió esos instantes de su agonía y muerte?

La compasión fue enorme. Podía verse que la lección del papa sufriente era un magisterio que sobrepasaba su magisterio verbal. El compartir el dolor, la conmoción, el encuentro, en cierto modo, con el sufrimiento de Cristo, había llegado más hondo al corazón de los hombres de lo que el papa podía hacer que llegara en la actividad. Había suscitado realmente un nuevo despertar, también un nuevo amor a ese papa. Yo no diría que de ese modo se haya producido un giro total en la Iglesia.

En la historia universal intervienen muchos actores y muchas acciones. Pero fue un acento en el que, de pronto, se hizo visible el poder de la cruz.


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