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Actas de los mártires – Invocación a los muertos

¿Es posible invocar a los muertos? ¿A quién invocan los espiritistas, quiénes son esos que dicen ser almas en pena? San Pionio tiene la respuesta:

Está escrito: Saúl interrogó a la pitonisa y le dijo: Evócame al profeta Samuel. Y la mujer vio a un varón que subía vestido de un manto (1Re 28, 8-20). Saúl cretó que era Samuel y le preguntó acerca de lo que quería oír. Ahora bien, ¿aquella pitonisa tenía poder de evocar a Samuel? Si dicen que lo tenía, habrán confesado que la iniquidad tiene más poder que la justicia; si niegan que la mujer evocara a Saúl, es necesario que se convenzan que tampoco el Señor Jesús volvió de esa manera a la vida. En conclusión, en esta disputa o han de salir condenados o han de ceder”.

La explicación del hecho es la siguiente, ¿Cómo podría el demonio de una mujer adivina evocar el alma del santo profeta que desde largo tiempo estaba en el seno de Abraham y descansaba en el paraíso, siendo así que siempre, lo que tiene menos fuerzas es vencido por el más fuerte? ¿Luego Samuel, según se cree, volvió a ver la luz? De ninguna manera. Pues bien, ¿qué han que pensar de todo ello? Como los ángeles se apresuran a asistir a los que con mente pura miran a Dios, así los demonios atienden a los magos, encantadores, adivinos y a los que venden sus locuras so capa de adivinación por esos campos extraviados. Ya lo dijo el apóstol: “Si Satanás se transfuigra en ángel de luz, no es de maravillar que se transfiguren también sus ministros” (2 Co 11,14). De ahí que el Anticristo es una especie de Cristo.

Pues bien, Samuel no fue evocado, sino que los demonios se mostraron a aquiella mujer y al prevaricador Saúl en la forma de la persona del profeta. La misma escritura nos lo da a entender, al decir Samuel a Saúl: Y tú estarás hoy conmigo. ¿Cómo podia estar con Samuel el adorador de dioses y de demonios? ¿No saben todos que Samuel no estaba con los injustos? Luego, si no fue posible que nadie evocara el alma del profeta, ¿cómo puede creerse que el Señor Jesús saló de la tierra y del sepulcro por arte de encantamiento, cuando sus discípulos lo vieron entrar en el cielo y, por no negar esta verdad, sufrieron de buena gana la muerte? Y si esto no basta para prueba, apréndanlo por lo menos de los que de prevaricadores y adoradores de los demonios se han pasado espontáneamente a una vida perfecta y mejor.

Contardo Migloranza OFM

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