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Yom Kippur, el día de expiación (2/3)

Cara a Cara

El sumo sacerdote solamente podía entrar en al Lugar Santísimo una vez al año (Levítico 16:2; Hebreos 9:6-7). Dios había hecho la advertencia que ningún hombre podía ver el rostro de Dios y sobrevivir (Exodo 33:20). Pero, dado que el sumo sacerdote podía estar en la presencia de Dios en el Día de Expiación (Levítico 16:2), otro término que describe el Día de Expiación es “cara a cara”.

En el tiempo del segundo templo, la ceremonia del sumo sacerdote había sido modificada en cierta forma y se le había añadido un elemento crucial. Este elemento era que en tres ocasiones distintas, en forma creciente, el sumo sacerdote aparecía ante el pueblo y recitaba la fórmula de confesión para que todos pudieran oírla. La primera confesión por sus propios pecados y los de su casa; la segunda, a cuenta de los pecados de la tribu sacerdotal de Leví; la tercera a cuenta de todo el pueblo.

Sólo en esta ocasión, de todos los días del año, la confesión incluía la pronunciación que hacía el sacerdote a voz alta del nombre de Dios, tal como lo representan las letras hebreas YHVH (conocido como el Tetragrama). Este fue el nombre que Dios le mostró y explicó a Moisés en la zarza ardiente, el nombre que describía “Yo Soy el Que Soy”, el nombre que no servía como una etiqueta por medio de la cual se podía llamar a Dios y tratar de influenciarlo; por lo tanto, este nombre no podía decirse a viva voz. Entonces, durante todo el año, cuando el nombre YHVH aparecía en el texto o se invocaba a su nombre, se decía Adonai, El Señor. Solamente en Yom Kippur se pronunciaba el nombre a viva voz, en alto, con toda su majestad.

(La forma en que se pronuncia Su santo nombre era protegida con tal celo, para evitar ser profanado, que a la fecha no sabemos cómo se pronunciaba).

En cada confesión, cuando el sumo sacerdote llegaba a la parte en que debía recitar el nombre, todo el pueblo se postraba y decía en voz alta: “Baruch shem K’vod malchuto l’olam va’ed” que significa: “Bendito sea el Nombre del Resplandor de Su Majestad, por siempre y más allá”. Durante la tercera recitación, cuando se pedían por sus pecados, ellos sabían que el sumo sacerdote recién acababa —como única vez en todo el año— de entrar al Lugar Santísimo, el lugar más íntimo del templo  donde residía la presencia de Dios. El sacerdote entraba allí tres veces y entonces salía a confesar a favor de todo el pueblo y transmitir sus pecados sobre la cabeza del macho cabrío por azazel.

El resultado de estas tres entradas en el Lugar Santísimo, las tres recitaciones del nombre más santo de Dios y las tres postraciones por parte de todo el pueblo, creaban un sentido impresionante de la Presencia de Dios obrando en la expiación del pueblo, limpiándolos de todo pecado, permitiéndoles comenzar un año nuevo en limpio y renovando sus vidas. Este sentimiento de transformación era tan profundo que, luego del ritual, el ambiente solemne se transformaba en una celebración animada. Los jóvenes y los solteros iban a los campos a danzar y a buscarse esposa o esposo. Yom Kippur y el quince del mes de Av eran los únicos días del año en que se daba este tipo de desposorios públicos masivos.

Por lo tanto, cuando el sumo sacerdote se paraba delante de Dios en este día, se decía que estaba “cara a cara” con Dios. Por ello, a Yom Kippur se le reconoce por la frase “cara a cara“. La terminología de “cara a cara” es utilizada en Corintios 13:9-12, como está escrito:

Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. (1 Corintios 13:9-12)

Tanto el versículo 11 como la frase en el versículo 12: “Ahora vemos por espejo, oscuramente” viene del Midrash judío.

Cara a cara” es una expresión idiomática de Yom Kippur. ¿Por qué? Porque era durante Yom Kippur que el sumo sacerdote debía ir más allá del velo del templo. En ese momento, la nación debía esperar ansiosamente, ya que el destino de la nación dependía de que Dios aceptara el sacrificio ofrecido. En ese momento, el sumo sacerdote se encontraba “cara a cara ante el propiciatorio de Dios”.

Cuando el sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo, él veía la presencia del Señor como una nube brillante que cubría el propiciatorio (Levítico 16:2). La palabra hebrea para propiciatorio es kapporet. Viene de la raíz kaphar, que es la misma palabra que se usa para “expiación”. El propiciatorio también se puede traducir como silla de expiación. El propiciatorio está descrito detalladamente en Exodo  25:17-22 y 37:6-9. Este es el lugar donde Moisés se reunía con Dios y le hablaba cara a cara (Exodo 25:22; 30:6; Números 7:89).

El Día

Yom Kippur, el Día de Expiación, cae en el décimo día del mes judío de Tishrei (septiembre/octubre). Es el último de los Diez Días de Arrepentimiento y es el día más solemne del calendario judío. Se cree que aquellos que no han sido lo suficientemente buenos como para ser inscritos en el Libro de la Vida en Rosh HaShanah, se les dan diez días para arrepentirse, orar para ser perdonados y hacer buenas obras antes que llegue Yom Kippur, el día en que será decidido su destino. Todo el Día de Perdón (Yom Kippur) se dedica al ayuno y la oración. Dado que este es el día más solemne del año, se le conoce como “El Día“.

El Ayuno

El ayuno es uno de los mitzvot (mandamientos) más importantes que llevan a la expiación. La Torá menciona en tres ocasiones: “Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas…”. (Levítico 16:29; 23:27; Números 29:7). Según la tradición, la aflicción de vuestras almas se interpreta como ayuno. Por esta razón, Yom Kippur es conocido como “El Día de Ayuno”.

El Gran Shofar

Hay tres principales shofarim (trompetas) para el pueblo judío, y estas tres trompetas están relacionadas con ciertos días específicos del año. Estas tres trompetas son:

(a) “La Primera Trompeta” que suena y está asociada con Shavuot (Pentecostés);
(b) “La Ultima Trompeta” que suena y está asociada con Rosh HaShanah;
(c) “La Gran Trompeta” que suena y está asociada con Yom Kippur.

Es en Yom Kippur cuando suena la Gran Trompeta, conocida en hebreo como el Shofar HaGadol. Isaías 27:13 y Mateo 24:31 se refieren a ello.

Neilah: El Cierre de las Puertas del Cielo

Neilah es el cierre o el servicio final de Yom Kippur. Los judíos tienen la creencia que las puertas del Cielo permanecen abiertas a lo largo de los días de arrepentimiento para recibir nuestras oraciones para ser perdonados y que éstas son cerradas después del servicio de neilah. (Para ser específicos, estas puertas son abiertas en Rosh HaShanah para permitir que los justos entren al Cielo y permanecen abiertas hasta el servicio de neilah en Yom Kippur). Cuando se hace sonar el último toque del shofar al final del servicio de neilah, aquellos que han guardado ese día con toda sinceridad, podrán sentir que fueron inscritos y sellados en el Libro de la Vida.

Tomado del libro de Eddie Chumney, Las Siete fiestas del Mesías

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